¿Sabías que? En 1961, un bombardero B-52 se desintegró sobre Carolina del Norte y dejó caer dos bombas nucleares de 3 megatones cada una. Una de ellas estuvo a segundos de detonar, pero un simple interruptor defectuoso lo impidió. De haber explotado, la tragedia habría sido mayor que Hiroshima y Nagasaki juntos.

Este episodio demuestra cómo la humanidad ha estado al borde de catástrofes globales sin que la mayoría lo sepa. Hoy, ese suceso es uno de los secretos mejor documentados de la Guerra Fría.